Los pastores Diógenes Marquina y Bárbara Maytee López sirven al Señor con un mismo sentir, un mismo llamado y un profundo amor por la iglesia y las almas. Su ministerio es el fruto de años de preparación, obediencia y fidelidad al Espíritu Santo, tanto en su caminar personal como en su vida familiar.
El Pastor Diógenes Marquina nació y creció en La Ceiba, Honduras, una ciudad caribeña conocida por su calidez humana, su diversidad cultural y su fuerte sentido de comunidad. En ese entorno aprendió valores como el trabajo constante, la sencillez y la importancia de la familia, elementos que más adelante marcarían su forma de servir y liderar dentro de la iglesia. En el año 1997 emigró a los Estados Unidos, donde continuó su crecimiento personal y donde Jesús le cambio la vida.
La Pastora Bárbara Maytee López nació en Cuba y creció en la Isla de la Juventud, un lugar con una identidad cultural profunda, marcado por la disciplina, la formación artística y la perseverancia. Desde joven fue formada en un ambiente donde el esfuerzo, la sensibilidad espiritual y el compromiso con lo que se cree son fundamentales. En 1995 emigró a los Estados Unidos, trayendo consigo una fe firme, un corazón sensible a la voz de Dios y una gran pasión por el servicio.
Aunque sus historias comenzaron en países, culturas y contextos completamente distintos, Dios utilizó cada etapa de sus vidas para formar un matrimonio pastoral con una visión amplia del Reino. Sus diferentes crianzas y experiencias les han permitido comprender, servir y amar a personas de diversos trasfondos, culturas y generaciones, enriqueciendo así el ministerio que hoy desarrollan juntos.
La Pastora Maytee conoció al Señor a los 16 años, en una experiencia profundamente transformadora mientras estudiaba en la Escuela Nacional de Arte en Cuba. Fue allí donde, a través del testimonio sencillo de un jardinero que llevaba un Nuevo Testamento en su bolsillo, escuchó por primera vez el mensaje de Jesucristo. Ese encuentro marcó el inicio de una vida de entrega total al Señor.
Desde entonces, sirvió activamente en el ministerio de alabanza, teatro, títeres y evangelismo infantil en la Liga Evangélica en Cuba y otras iglesias. Ya en los Estados Unidos, continuó sirviendo en la Iglesia del Nazareno, East Methodist Church, la Iglesia de Dios y finalmente en la Iglesia Pentecostés Peniel, donde Dios afirmó su llamado pastoral.
El Pastor Diógenes conoció al Señor a los 31 años y fue bautizado en la Iglesia Pentecostés Peniel, donde comenzó un proceso firme de crecimiento espiritual, desarrollando una pasión profunda por la predicación de la Palabra y el cuidado de las almas.
Ambos recibieron el llamado formal al ministerio pastoral el 23 de abril de 2017. Años antes, el Señor ya había confirmado Su propósito por medio de profecías y dirección espiritual. Dios habló a sus vidas a través del Pastor Joaquín y luego confirmó el llamado mediante los Pastores Jorge y María Martín, quienes discernieron que ellos serían enviados a pastorear una de las iglesias hijas: Alba de Peniel.
Con temor de Dios, humildad y dependencia del Espíritu Santo, aceptaron el llamado, reconociendo siempre que toda la gloria, honra y alabanza pertenecen a Jesucristo.
La Pastora Maytee recibió formación en Autoridad Bíblica y Guerra Espiritual con el Pastor Josué Cabrera, graduándose satisfactoriamente, y completó tres años de estudios en el Instituto Bíblico Teológico de la Universidad Logos en Miami.
Entre sus mentores espirituales se encuentran el Pastor Samuel Continuó, la Pastora Norma Lee, el Pastor David de la Cruz, y los Pastores Jorge y María Martín.
El Pastor Diógenes reconoce como su principal mentor espiritual al Pastor Jorge Martín, quien fue clave en su formación pastoral. Sembrando principios de fidelidad, amor por la iglesia, obediencia a la voz de Dios y compromiso con la sana doctrina. Su acompañamiento pastoral fue fundamental para afirmar su llamado, fortalecer su fe y prepararlo para servir con humildad, responsabilidad y pasión por las almas.
Desde 2017, los pastores sirven formalmente en el ministerio pastoral. Su visión para la Iglesia Pentecostés Peniel es clara:
ver una iglesia que crezca espiritualmente, firme en la Palabra, llena del Espíritu Santo y comprometida con las misiones.
Uno de los mayores retos —y a la vez una de las mayores bendiciones— ha sido servir en unidad, trabajando juntos en un mismo sentir y propósito.
La Pastora Maytee disfruta especialmente la consejería matrimonial, el trabajo con niños y la adoración, mientras que el Pastor Diógenes encuentra su mayor gozo en predicar la Palabra de Dios y ver cómo las personas reciben el mensaje del Señor.
Los pastores contrajeron matrimonio en diciembre de 1999 y son padres de Jeffry, Jeyson, Maday y Elisabeth.
Su familia sirve activamente en la iglesia: Maday apoya en la enseñanza a los niños y en el ministerio de alabanza, y Elisabeth participa en el ministerio de jóvenes.
Creen firmemente que la familia es un pilar fundamental del ministerio y un testimonio vivo del amor de Dios.
Fuera del ministerio pastoral, la Pastora Maytee disfruta leer y estudiar profundamente la Palabra de Dios, mientras que el Pastor Diógenes encuentra descanso en la jardinería.
Su liderazgo se caracteriza por disciplina, constancia y ejemplo, y su misión dentro del Reino de Dios es clara:
llevar el mensaje de salvación, conforme a Juan 3:16.
Los pasajes bíblicos que han marcado sus vidas son:
Su mensaje a la congregación es una exhortación constante:
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.”
— Hebreos 12:2
Su sueño para el futuro de la Iglesia Pentecostés Peniel es ver una iglesia llena del Espíritu Santo, donde se manifiesten milagros, sanidades, restauración familiar y una fe viva, todo para la gloria de Dios.
Damos una cordial bienvenida a todos aquellos que nos visitan por primera vez. Nos alegra profundamente que hayan llegado a este lugar; oramos para que desde el primer momento puedan sentir la presencia de Dios, el amor de Cristo y el abrazo de una familia espiritual que camina unida en la fe.
A nuestra amada congregación, queremos expresarles que les amamos en el amor de Cristo. Cada vida, cada familia y cada proceso es valioso delante de Dios y también para nosotros. Pastorearlos, acompañarlos y servirles es un privilegio y una responsabilidad sagrada que asumimos con temor de Dios, humildad y entrega.
Nuestro anhelo es caminar junto a ustedes, guiarlos con la Palabra, orar por sus vidas y verlos crecer en su relación con Jesucristo. Creemos firmemente que Dios tiene un propósito para cada uno y qué juntos, como iglesia, seguiremos avanzando en fe, unidad y amor, para la gloria de Su nombre.