Ministerio de Caballeros

El Ministerio de Caballeros es liderado por Crodualdo González López, quien sirve como Presidente de Caballeros y Diácono de la iglesia desde el año 2008. Su liderazgo se distingue por su compromiso, firmeza espiritual y pasión por ver hombres transformados por el poder de Dios.

El ministerio tiene como propósito formar hombres conforme al corazón de Dios, hombres que vivan su fe con convicción, responsabilidad y amor. Se entiende que ser un hombre de Dios no se define únicamente por palabras, sino por una vida transformada, caracterizada por obediencia, servicio y fidelidad a la Palabra.

Inspirados por 1 Corintios 16:13: “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos”, el ministerio trabaja para fortalecer la identidad espiritual de cada caballero, ayudándolos a caminar firmes en su fe, servir activamente en la congregación y asumir su rol como líderes espirituales en sus hogares, en la iglesia y en la comunidad.

Ser un hombre de Dios implica caminar diariamente en obediencia y dependencia del Señor, amar y servir con humildad aun en medio de las pruebas, permanecer firme cuando llegan las dificultades, vivir con integridad reflejando a Cristo con acciones y no solo con palabras, y mantener un corazón sensible por las almas perdidas.

El testimonio de su líder refleja cómo Dios transforma el dolor en propósito. Tras la pérdida de su primer bebé, él y su esposa tomaron la decisión más importante de sus vidas: entregar sus corazones a Cristo. Desde entonces, su caminar con Dios ha sido una fuente constante de fortaleza, fe y compromiso con la obra del Señor. Su vida se sostiene en la promesa de Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Como ministerio, los caballeros trabajan para servir con fidelidad dentro de la congregación, alcanzar y restaurar almas perdidas, afirmar y acompañar a quienes han tomado la decisión de aceptar a Cristo, y enseñar la importancia de permanecer firmes en el camino del Señor, entendiendo que no existe otro mejor. Se cree firmemente que aceptar a Cristo es la mejor decisión que una persona puede tomar, pero permanecer en Él es lo que produce una vida transformada y llena de propósito, conforme a 2 Pedro 3:18: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”